La división étnica, obstáculo a la estabilidad en Etiopía

Artículo publicado en El Orden Mundial.

El asesinato de un famoso cantante pop ha provocado el último episodio de violencia étnica en Etiopía. El primer ministro, Abiy Ahmed, no ha conseguido calmar la tensión y el descontento de los oromo, la etnia mayoritaria del país, a pesar de formar parte de ella. El proyecto de Ahmed de alcanzar la unidad nacional etíope superando las divisiones étnicas choca con los intereses de cada grupo. Ahmed, premio Nobel de la Paz 2019, toma medidas autoritarias mientras el país se asoma a la inestabilidad.

Hachalu Hundessa circulaba por Adís Abeba, la capital de Etiopía, la noche del 29 de junio cuando dos personas asaltaron el coche y le dispararon. Hundessa murió en el acto y su muerte provocó la de al menos 239 personas más en poco más de una semana de protestas en la provincia de Oromia y en la capital. Hundessa era un cantante muy querido entre su etnia, la oromo, y sus letras estaban cargadas de mensajes políticos de apoyo a los derechos de su comunidad. Había sido condenado a cinco años de prisión en 2003, y a su salida se volvió todavía más activista, contribuyendo con sus canciones a la caída del primer ministro Hailemariam Desalegn en 2018.

Desalegn fue sustituido por Abiy Ahmed, el primer oromo en dirigir el Gobierno de Etiopía. Se creía que el aperturismo político que Ahmed promovió a su llegada y el hecho de que pertenezca a la etnia mayoritaria contribuirían a la calma social. Pero esta no ha llegado, a pesar de los esfuerzos del primer ministro. Ahmed pretende unir a todas las comunidades del país, un proyecto difícil que rechazan no solo sus opositores tradicionales sino incluso miembros de su misma etnia, que ven a Ahmed como un oromo que no apoya a su gent...

Este artículo está disponible para suscriptores de El Orden Mundial.