Tensión diplomática entre España y Marruecos

18.05.2021

¿Qué ha pasado?

Entre el lunes y el martes se ha batido el récord de llegada de inmigrantes a las costas españolas. Más de 8.000 personas, entre los que se estiman 1.500 menores, han cruzado a nado y por tierra los espigones fronterizos que separan Fnideq, Marruecos de la playa ceutí del Tarajal. Mientras, cientos de personas aguardaban al otro lado de la verja, que separa ambos países, para cruzar a España. Además, en Melilla más de 300 inmigrantes han intentado saltar la valla y 86 lo han conseguido.

Ante la jornada migratoria más crítica a la que se ha enfrentado Ceuta en los últimos años, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha viajado a la ciudad y el Ejército se ha desplegado en la zona para asistir en la llegada de migrantes. Desde el Gobierno de España, las actuaciones han sido claras desde el inicio de la jornada. El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha asegurado la llegada de efectivos de las fuerzas de seguridad a la ciudad costera de Ceuta con el fin de reforzar y complementar la plantilla fija y el presidente Sánchez ha afirmado que serán contundentes en su respuesta.

A las 18:00 de la tarde del martes, Interior confirmó haber devuelto a más de 4.000 inmigrantes. Devoluciones inmediatas que se están realizando en el propio paso fronterizo a través de las vallas metálicas que separan ambos países. Marlaska advirtió a lo largo de la jornada que las devoluciones continuarán durante las próximas horas con el objetivo de evitar la llegada de más inmigración ilegal a España.

A pesar del despliegue de efectivos policiales en la zona fronteriza, las pedradas y los abucheos no cesan. Zapatillas, ropas rasgadas y otros enseres personales de los migrantes esparcidos por el suelo en las calles colindantes a las playas de Ceuta dejaban constancia de una jornada que va a condicionar la relación entre España y Marruecos durante las próximas semanas.

¿Qué hay detrás de una llegada tan masiva?

El mes pasado el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali entró a España con pasaporte falso a nombre de Mohamed Benbatouche para recibir asistencia sanitaria por la covid-19. Tras conocerse el paradero del líder saharaui y las primeras críticas de la diplomacia marroquí a su estancia en España, la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, defendió que estaba siendo atendido por razones "estrictamente humanitarias". Ghali, de 71 años, está acusado en la Audiencia Nacional por delitos de detención ilegal, tortura y crímenes de lesa humanidad ante la querella de ciudadanos saharauis en España. El magistrado Santiago Pedraz, le había citado a declarar el 1 de junio, pero su declaración se ha pospuesto debido a su estado de salud. 

El Frente Polisario, como organización que representa al Sáhara Occidental y que lucha por la autodeterminación del territorio, ha estado siempre enfrentado a Rabat. Para Marruecos, la acogida de Ghali por España, socio estratégico y aliado, ha sido recibida como un jarro de agua fría y la llegada masiva de inmigrantes a las costas españolas se traduce en la mayor de sus revanchas. Algunas fuentes aseguran que Marruecos había preparado autobuses desde diferentes puntos del interior del país para llegar al paso fronterizo con España.

Más allá de la acogida de Ghali, la situación económica, política y social que deja atrás la pandemia de la covid-19 en Marruecos también juega un papel relevante en que tantas personas crucen a nado la frontera. El país cerró el año 2020 con una caída del 7% del PIB en términos reales, el peor dato desde que se tienen registros. El turismo, que representa el 12% del PIB, ha sido el sector más afectado con un descenso del 78,50% de las llegadas y la pérdida de más de la mitad de los ingresos con respecto al año 2019. A ello se ha sumado una sequía prolongada que ha afectado a la agricultura, donde trabaja el 40% de la población. Todo ello ha provocado un aumento del desempleo, cuyos datos afectan especialmente a los jóvenes: 8 de cada 10 parados en Marruecos tienen entre 15 y 34 años. La crisis no prevé solución hasta el año 2023 y agrava la situación social y moviliza los flujos migratorios con el fin de abandonar la precariedad, la inseguridad salarial y la pobreza.

¿Cuánto dinero recibe Marruecos para contener la migración?

El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha aprobado el envío de 30 millones de euros a Marruecos para paliar las consecuencias de esta llegada masiva de inmigración irregular. Fuentes gubernamentales aseguraron que este montante estaba contemplado en la partida presupuestaria antes de que estallara la crisis migratoria. Esta no es la primera ocasión en la que una llegada de migrantes implica más dinero. El 23 de agosto de 2019, el Ejecutivo de Pedro Sánchez concedió a Marruecos una ayuda por importe de 32 millones de euros con el fin de reforzar la cooperación policial internacional. Hoy, la historia se repite.

Marruecos es el tercer país que más dinero recibe de la Unión Europea para el control de sus fronteras exteriores tras Turquía y Libia. El club comunitario ha pagado a Rabat 343 millones de euros desde 2014 para este fin pero el gobierno marroquí lo considera insuficiente y demanda un total de 3.500 millones de euros hasta 2027 para material y policías que frenen la migración.
En octubre de 2020 el rey de Marruecos, Mohamed VI, compró un palacio en París por valor de 80 millones de euros. Una adquisición que se suma a un castillo en el pueblo de Betz, en Francia, uno de los diez veleros más grandes del mundo o a la colección de relojes del monarca.

Mohamed VI heredó de su padre, el Rey Hassan, un 35% de la Sociedad Nacional de Inversiones, convertida ahora en Al Mada. Esta empresa controla varios sectores en Marruecos: es dueña del principal banco del país, Attijariwafa, de la aseguradora más grande, Wafa Assurance, del hipermercado más extenso, Marjane, la compañía minera Managem Group y hasta tiene participaciones en Danone. Forbes le nombró en 2015 como la quinta persona más rica de África con una fortuna de 5.700 millones de dólares tras multiplicar por diez su fortuna desde que ascendió al trono en 1999.

¿Y qué dicen desde Marruecos?

"Hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir". Alta, clara y concisa ha sido la declaración de Karima Benyaich, embajadora de Marruecos en España de camino a la convocatoria organizada por la ministra de Exteriores González Laya. Marruecos, a través de su representante diplomática, pone en juicio la acogida de Ghali y deja entrever como ésta ha condicionado la apertura de fronteras. Además, pone en duda la relación de amistad y confianza mutua entre Marruecos y España. Desde principios de mayo, Rabat advertía a España sobre su decisión respecto al 'caso Ghali' y señalaban lo deplorable que estaba resultando la situación para Marruecos y, sobre todo, para la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

Tras el anuncio del envío de 30 millones de euros, Marruecos ha desplegado antidisturbios en la frontera para evitar más salidas y a las 15:50 de la tarde del martes las fuerzas de seguridad españolas aseguraron que no estaban entrando más personas en España.¿Son legales las devoluciones en caliente.

Las devoluciones en caliente, normalmente colectivas y contrarias al derecho internacional, han pervivido en la cuerda floja de la legalidad, y la devolución de los inmigrantes que han cruzado a Ceuta, podría volver a poner en tela de juicio esta decisión. A finales de 2020, el Tribunal Constitucional a través de la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza avalaba las devoluciones en caliente de inmigrantes que intentaran saltar la valla -o en este caso, cruzar a nado- a través de Ceuta y Melilla.

Aun así, la ley cuenta con dos excepciones: los menores y las personas pertenecientes a grupos vulnerables, como embarazadas o ancianos. Interior ha asegurado haber hecho pruebas de edad y no haber devuelto a ninguno de los al menos 1.500 menores, en concordancia con el derecho internacional, los derechos humanos y la protección del menor.

¿Cuál es el perfil del migrante?


El perfil del migrante que llega a España está compuesto principalmente por hombres jóvenes. Por un lado, gente joven teniendo en consideración que la media de edad en África no llega a los 20 años. La edad media en Marruecos es de 29 años, mientras que en España se sitúa en los 45. Los migrantes suelen ser hombres ya que la mayoría de las mujeres siguen haciéndose cargo del cuidado de sus familiares. Aun así, el número de mujeres que migran está en aumento y en 2020 se duplicó con respecto a la llegada de cayucos a Canarias en 2006.

El migrante es normalmente marroquí. Del récord de 23.000 de personas que llegaron en 2020 a las costas canarias, principal flujo de entrada de migración a España, la mitad llegaron desde Marruecos, sobre todo provenientes de la ciudad de Dajla, el epicentro del Sáhara Occidental. Los senegaleses ocupan el segundo puesto en las llegadas a Canarias por nacionalidad y los malienses el tercero.¿Cuál es la relación actual entre España y Marruecos?

Marruecos y España son como el café y la leche: complementarios, pero en ocasiones, necesarios. La relación entre ambos se asemeja a la sensación de conducir por una carretera repleta de baches y sin un rumbo fijo. Es decir, caótica. Preservar las fronteras, contener la migración y los acuerdos comerciales son algunos de los incentivos que animan a mantener una buena relación a ambos lados del estrecho.

Sin embargo, en los últimos meses la relación diplomática no pasa por su mejor momento. Tras declarar el Frente Polisario el estado de guerra con Marruecos, el entonces vicepresidente del Gobierno de España, Pablo Iglesias, se pronunció a favor del referéndum para la liberación del Sáhara Occidental. En noviembre de 2020, una ola migratoria hacia las Islas Canarias propició el séptimo y hasta ahora último viaje de Marlaska a Marruecos, en el que enfatizó la solidez de la amistad entre ambos socios. Ahora, la relación ha vuelto a empeorar tras la acogida de España del líder del Frente Polisario, por la que Rabat no va a pasar.  

Tras el reconocimiento de Estados Unidos en diciembre de 2020 de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, el país busca la misma reacción en España y en la Unión Europea. Sin embargo, hasta el momento no solo no la ha recibido sino que, España y Alemania, entre otros países, se han reafirmado en su posición de que el conflicto saharaui debería de solucionarse a través de un referéndum pactado atendiendo las instrucciones de las Naciones Unidas. La llegada de migrantes puede verse como una contestación no solo a España, sino también a Alemania a sabiendas de su poder dentro de la Unión Europea.

Marruecos es una pieza clave en la política migratoria española. Es la entrada y salida a Europa y África, el puente entre dos continentes. Un socio indispensable en la contención de la migración. Desde España se piden más fondos europeos y desde Marruecos menos intromisión en sus políticas nacionales, y menos aún, referentes al Sáhara. Lo que queda claro, y a la vista está, es que la regulación fronteriza no es suficiente y la inmediatez y actuación directa en los pasos limítrofes entorpece el cumplimiento en materia de derechos humanos.