El debate en África entre centralizar el poder y cedérselo a las regiones

18/03/2021

Este artículo fue originalmente publicado el 18 de marzo de 2021 en el medio El Orden Mundial, restringido para suscriptores. A continuación se reproduce parcialmente el artículo.

La crisis política en Etiopía y Somalia ha puesto de relieve el debate sobre la idoneidad de la descentralización política de los países africanos. Los abusos de los Gobiernos centrales y la falta de desarrollo y unidad nacional han llevado a esta tendencia de dar más poder a las regiones. Su éxito, sin embargo, depende del contexto cultural e histórico de cada país y de que haya instituciones centrales que regulen su funcionamiento.

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, le declaró la guerra al estado federal de Tigray, una de las regiones del país, el 27 de noviembre de 2020. Estaba harto de los desafíos del Gobierno regional y buscaba una estabilidad que consideraba inalcanzable de otra manera. Esta guerra civil ha mostrado el fracaso del modelo etnofederal etíope, una organización estatal acordada tras la caída de la dictadura comunista en 1991 para intentar acomodar a las noventa etnias que conviven en el país.

Ahmed ha chocado con varias etnias en su intento de unificar Etiopía. Los oromo, la más grande y a la que él pertenece, critican su equidistancia; una facción de los ahmara, la segunda etnia más numerosa, intentó un golpe de Estado en su región en junio de 2019; y los tigray, que tradicionalmente habían gobernado el país, asaltaron una base militar en el otoño de 2020 encendiendo la mecha de este último conflicto. Además, la minoría wolaita protesta para pedir un Estado federal propio después de que Ahmed se lo concediera a otra, la sidama. Ninguna etnia comparte el proyecto de Ahmed de unir al país, sino que buscan más poder regional y un Gobierno central reducido.

Para leer el artículo completo, pulsa aquí.